miércoles, 10 de junio de 2026

Escalada alpina

 

Como siempre uno cree aprender cosas de la montaña, tal vez así sea, ya desde que soñamos con ellas. Una imagen, una línea, un camino, una foto, un texto, algo que nos contaron ó solo un sueño dispara la acción.

 

Me pregunté si el miedo y la duda me invadía, y si, creo que lo hacia por primera vez. La seguridad en uno mismo se pierde a veces, vaya a saber por que. Ahora entiendo más a aquellos amigos que pasaban por esto. Las voces interiores no pueden olvidarse nunca. Hay veces en que uno deja de creerse inmortal ó invulnerable, piensa largas horas sobre todo por la noches antes de dormirse. Trato de imaginarme en las líneas de aquel camino soñado, de aquella montaña anhelada,tratando de preveer todo lo que puede pasar.

No hay forma de retroceder, pero el pensar es suficiente para generar una incertidumbre que solo se disipa en la montaña misma cuando se esta ahí, al pie de vía.

 Como siempre se extrañan los compañeros de otras escaladas, los que te han enseñado mucho de lo que sos y los compañeros de inolvidables caminatas por la montaña. Aquellos de los que aprendiste lo que significa hacer montaña, escalada alpina y acarreos infames.

Aquella aguja de granito que sube cientos de abrumadores metros tiene un nombre y un espíritu único que se lo ha dado esa cordada que una vez la creyo posible y que anduvo dandolo todo por ahí, su figura me trae recuerdos de aquel amigo con el que comparti momentos intensos y una lucha para porder volver a la tierra.

Amanece en el cordón del Cerro Torre - Chaltén - Patagonia Argentina - Año 2014

Miro esos clavos medios torcidos que cuelgan del portamaterial que voy preparando y recuerdo a los compañeros con los que los metíamos a fondo haciendolos cantar intensamente. Cada golpe del martillo trae a mi cabeza una avalancha de recuerdos de montaña y eso me alegra mucho. El equipo gastado, mellado, heridas del metal llenas de recuerdos, las primeras pédulas, la mochila apaleada, descolorida, casi risueña , ya tienen una vida propia de recuerdos.

Cuando las cosas se ponen interesantes, de estos afilados montones de rocas no se sale por el hecho de querer salir nomás, ó de desear estar abajo, sino que se debe luchar mucho para lograrlo. Esto es un juego mental. Así sean 4 largos en un día de sol, a veces las cosas pasan de ser hermosas a una batalla por volver a pisar tierra. Y el único resguardo que logra tu mente en esos duros momentos son los ojos de tu amigo en el que confias ciegamente porque esta atado tanto a tu cintura como a tu alma. Y cuando la tenue luz de su linterna se desvanece en la fría noche en busca del proximo rapel, y vos estas solo colgado de un par de clavos, ansioso por sentir el "libre", ahí entendes lo que significa la cordada. Más abajo ya al pie de ese sueño interminable, te abrazas en la verdadera cumbre y casi se te arrancan las lágrimas de los ojos. Por esto una vuelve, vuelve y vuelve, es montaña.

Hay puntos donde la mente de uno cede, ya no es posible seguir subiendo porque aunque el físico aún responda, la cabeza no da más, se agota, puede ser el vacío, la exposición, la incertidumbre, un paso delicado, miedo, tantas cosas. Ahí el compañero pasa adelante y resuelve felizmente las cosas. Eso es una cordada.

Siempre hay que saber escuchar, la duda del otro es la máxima certeza, en los ojos del compañero esta la solución. Solo hace falta una mirada para entenderlo todo y saber hasta donde se puede llegar. Dos vidas intensamente unidas, para llegar a lo mas alto, eso es una cordada.

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